martes, 23 de octubre de 2007

Sobre el respeto a las religiones

Todos hemos crecido con la enseñanza democrática del respeto y la tolerancia a las opiniones de los demás. Hemos avanzado tanto en ese aspecto, que España se ha colocado entre los países mas tolerantes y con mayor libertad democrática del mundo, por encima, incluso, de EE.UU., el abanderado del mundo libre. Después de casi 40 años de dictadura, hemos corrido tanto por alcanzar los niveles europeos que nos hemos pasado.

Si alguien se atreve a cuestionar cualquier principio religioso es tachado de intolerante, fascista, racista y cosas peores, si puede haberlas. Sin embargo, todas las religiones chocan, frontalmente, con las leyes vigentes en los países democráticos y están en oposición con la Carta de los Derechos Humanos de la O.N.U.. Las tres religiones abrahámicas, cristianismo, islamismo y judaismo, otorgan a la mujer un papel subyugado al hombre, establecen las formas en las que hay que tratar a los esclavos y se autoproclaman pueblos elegidos. A Hitler, por menos, lo han crucificado en la Historia.

Por otro lado tenemos a las religiones orientales, como el budismo y el hinduismo. Lo más llamativo de éllas, es que creen en la reencarnación. Parece un detalle sin importancia, pero sus consecuencias son brutales. Este hecho implica que todo lo que sucede en esta vida es consecuencia de nuestras actuaciones en vidas anteriores. Es decir, que nos merecemos todo lo que nos pase y, además, no podemos rebelarnos. Así, el que es pobre es porque en otra vida fue rico y ahora le toca pagar por los pecados cometidos.

Pues yo no puedo respetar esas creencias ni esas religiones, porque supondría ser una mala persona. En primer lugar, no puedo degradar a las mujeres porque tengo una madre que ha demostrado ser más inteligente y tener más capacidad que la mayoría de los hombres que conozco. En segundo lugar, el tema de la reencarnación implica que yo soy minusválido porque en la otra vida fui un pecador de la hostia. ¡Ojo!, que yo no me quejaría si me acordase de todas las golferías de mi vida anterior, pero como no es así, no puedo permitir que alguien me considere la escoria de la sociedad por unos hechos que nadie puede demostrar.

En fin, a pesar de todo esto, el día de mañana os casaréis por la iglesia y sentiréis admiración por personajes como Gandhi.

3 comentarios:

Tulipan dijo...

¡¡¡ Pecador !!!

Anónimo dijo...

El tema de las religiones es intocable. Que esperas de la más católica de las patrias,si a través de ella se cometen las mayores atrocidades de la historia, yo diriía como un viejo conocido, hay que matar a dios...

Anónimo dijo...

Muchos podrían tacharte de pecador si profesaran el cristianismo, pero yo como soy agnóstica y no profeso nada te digo que eres valiente por atreverte a "cuestionar" tales religiones milenarias.
El tema principal es: multiculturalismo o integración.
Ambas opciones tentadoras pero quizás no todavía a la altura de ningún político que se atreva a llevarlas a cabo con "anécdotas" como las de Francia o Inglaterra , que sí que lo hicieron, aunque sus consecuencias fueran mejores o peores.
Obviamente hay que respetarlas, pero respeto no significa que no se puedan criticar constructivamente y atreverse a juzgarlas por sus costumbres o ritos. Todas ellas son perfectamente criticables , pues siguiendo el método hermenéutico de Gadamer estamos obligados a parar actos que atenten contra la integridad física, psíquica o moral de una persona.
Sinceramente el nombre de Hitler ahí puesto me provoca repulsión, pues a ese individuo no lo considero persona.
Obviamente la reencarnación también es un ritual bajo mi opinión tan bárbaro como otros actos de otra religiones. Y siguiendo su filosofía deberíamos ser muy "beatos" en esta vida para conseguir una mejor en otras, lo que sigue suponiendo que una institución ( la Iglesia en la católica)tenga el podr absoluto de las mentes de unos pobres infelices.